jueves, 19 de diciembre de 2013

Criterio 5. Una Geopolítica latinoamericana debería tomar, como una de sus preocupaciones centrales, la reflexión sobre el proceso de ''involución hispanoamericana''

Después de 300 años de evolución histórica, aquel conjunto de pueblos de diversos orígenes que convivían dentro de lo que era una región (de límites imprecisos, y hasta desconocidos), una comunidad multicultural dentro de un sistema jurídico basado en criterios renacentistas y modernos del Derecho internacional, sintió que quería constituirse como Nación independiente. ¿Lo logró?

¿Doscientos años de qué?

El proceso de los últimos doscientos años comienza con la crisis institucional que se abre en 1808-1810. Al conocerse que Fernando VII es prisionero de Napoleón Bonaparte, los pueblos consideran que la soberanía retrovierte a ellos y que la autoridad del Virrey y otros funcionarios del monarca ha caducado. En todas partes se forman Juntas que gobiernan en nombre de los pueblos y de Fernando VII. Es una oportunidad para la creatividad política.

Más adelante, cuando se rompe el vínculo con la Monarquía hispánica, se pierde al que había sido referente y nexo de todo el sistema político, el Rey. Aparece en su lugar la figura del Libertador. Pero ningún caudillo y ni siquiera Simón Bolívar logra institucionalizar y extender su liderazgo como anteriormente lo había logrado el Rey.

De forma paralela venían avanzando otros procesos, el colonialismo (dominación formal), y el imperialismo (dominación informal) centrado en dos instituciones: las Compañías mercantiles y las bases militares con el objetivo de obtener el acceso exclusivo a los recursos naturales abundantes en América, que en el esquema anterior se consideraban un bien común de la humanidad.

El concepto de ''involución hispanoamericana''

Cuando termina el siglo XIX, Hispanoamérica ha perdido: 1. hacia la periferia, en lo que serían sus fronteras con otros continentes, el limes, inmensos territorios de gran valor geopolítico (América Latina podría tener, en este momento, límites con Asia); es el colonialismo, una modalidad de dominación formal, que consiste en la apropiación del territorio y se hace ante la impasibilidad de la comunidad internacional sobre la base de consideraciones racistas; 2. hacia adentro, pierde la unidad política, se fragmenta: la balcanización; lo cual incluye la ruptura de los vínculos o nexos económicos entre los países, que los había y que eran de enorme valor geopolítico; 3. pero además, los pueblos pierden el control de sus recursos estratégicos, que pasan a ser gestionados por el capital extranjero y sobre todo británico; es el imperialismo, una forma de dominación informal, que se hace con el acuerdo de las oligarquías de ideología liberal favorables a la penetración del capital extranjero; 4. esta situación provoca una serie de conflictos y hasta guerras internas, muy destructivas, que a su vez producen una serie de rencores y de desconfianzas de largo aliento que luego hacen muy difícil la integración, y que son, junto con nuestras guerras civiles, la base de una serie de nacionalismos artificiales, que a su vez se retroalimentan con ayuda de los mismos intereses que los crearon, lo cual debilita los vínculos culturales y sociales entre la gente de los países; 5. un debilitamiento de la identidad colectiva y la generación de condiciones que la hacen cada vez más difícil.

La historia de cada país latinoamericano es un paradigma de cada uno de estos procesos: México perdiendo territorios de inmenso valor estratégico; Colombia fragmentándose, perdiendo su unidad política original; Paraguay con la destrucción de su sistema industrial para ser sometido completamente al capital extranjero. (Criterio 4).

La imbricación de los intereses vinculados al capital extranjero y los intereses del Estado

La Guerra del Pacífico (1879-1883) entre Perú, Bolivia (separada de Perú en 1825) y Chile nos muestra además, un esquema que luego hemos visto reproducirse muchas veces y que nos indica hasta qué punto los intereses del capital extranjero pueden llegar a someter a su voluntad los intereses del Estado criollo y luego ser defendidos invocando el nacionalismo. 

(Esto lo volvemos a ver en la actualidad en el diferendo entre Uruguay y Argentina por las condiciones en las que debe operar la empresa finlandesa Botnia, donde los informes científicos uruguayos siempre dan que no contamina, los informes científicos argentinos siempre dan que contamina, y todo termina en un conflicto diplomático que luego debe resolverse ante el Tribunal de La Haya).

¿Cuál es la causa de la Guerra del Pacífico? Después que se independizan, Bolivia y Chile firman, en 1866 un Tratado de límites por el que acuerdan cuáles serán en adelante los territorios fronterizos sobre los cuales cada Estado ha de ejercer en adelante la soberanía. Ampliado, revisado y corregido, el Tratado asegura la paz entre los dos países.

También en 1866, se funda la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, llamada así porque sus fundadores (Santos y Puelma) logran la concesión de la explotación del salitre en la región. En 1868, la compañía se reorganiza luego de que se integran capitales británicos (Jorge Smith, Melbourne Clark, Agustín Edwards Ossandón y Gibbs & Cia), toma el nombre de Compañía Melbourne Clark, y logran la ampliación de la concesión por 15 años. En 1872 obtienen, además, la concesión para la construcción del ferrocarril desde Antofagasta hasta Salinas. Su principal accionista era el chileno Agustín Edwards con el 42,16% del capital accionario (1.054 acciones)

En 1873, la Compañía logró la concesión para la explotación del salitre en Bolivia. Pero aunque el gobierno firmó el contrato, este no fue ratificado por el Congreso, por lo tanto, no entró en vigencia. Un año más tarde, en 1874, Bolivia y Chile ajustaron el Tratado, introduciendo una cláusula por la cual no se podían imponer nuevos tributos a las personas, capitales e industrias chilenas durante 25 años. Pero para Bolivia, el contrato anterior todavía no se encontraba vigente. 

De acuerdo con la Constitución boliviana, los contratos sobre recursos naturales, tenían que ser aprobados por el Congreso. Recién en 1878 la Asamblea Constituyente de Bolivia retomó el estudio del Tratado de 1873. Después de discutirlo decidió aprobarlo pero con una condición: que la Compañía pagara 10 centavos sobre el quintal exportado. Pero entonces, el Gobierno de Chile, consideró que el de Bolivia había violado el Art. IV del Tratado de 1874. Estas diferencias desencadenaron un grave conflicto diplomático y una acalorada discusión en el curso de la cual, el Gobierno de Chile asumió la defensa de la Compañía, y el canciller chileno envió una nota al boliviano señalándole que si se insistía con el cobro del impuesto, el Tratado de 1874 podía declararse nulo y las negociaciones volver al punto en el que se encontraban en 1866.

Aunque el Protocolo de 1875 exigía que las diferencias se resolvieran por medio de arbitraje, Chile movilizó al blindado Blanco Encalada y sus fuerzas navales en la Bahía de Antofagasta. Bolivia entonces exigió el retiro de estas fuerzas. Dado que la tensión iba en aumento, el Gobierno de Bolivia ordenó la rescisión del contrato, y el remate de los bienes que hubiera generado la compañía, para el cobro del impuesto. El gobierno de Chile intentó evitar el remate mediante la ocupación de Antofagasta, el 14 de febrero de 1879, como respuesta el Gobierno de Bolivia declaró el Estado de sitio y luego decretó la interrupción del comercio y las comunicaciones con Chile. Mientras tanto, el Gobierno del Perú había firmado un Tratado de Alianza Defensiva con Bolivia en 1873. El 23 de marzo de 1879 se producía la batalla de Calama, el primer enfrentamiento armado de la Guerra del Pacífico.



Un análisis de las causas históricas de estos procesos ''involutivos''

La evolución de América Latina debe verse también en relación con los proyectos de Orden internacional que han existido en el mundo, entonces es importante combinar el enfoque microhistórico y el macrohistórico para poder entenderla. Desde el punto de vista macrohistórico tiene que ver con un plan hegemónico que explota las diferencias microhistóricas.

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